Pongamos en contexto el tema, ya que poco o nada se hace en el país a pesar de contar con nuevas leyes. En ocasiones anteriores, había tocado el tema del drama de la seguridad social y la salud, o los problemas en videos sobre los niños sicarios en Esmeraldas y la desnutrición infantil crónica. Una alerta roja. Los problemas siguen latentes y los gobiernos no tienen una visión clara del problema, lo que obliga a la juventud a caer en las bandas del narcotráfico.
Este caso de la salud mental tiene varias aristas y negligencias por donde se lo vea. Nos pasamos tan polarizados, idolatrando a los políticos, que no nos damos cuenta de cómo estamos destruyendo nuestro tejido social, sobre todo con nuestros jóvenes y adolescentes.
Solo por citar un ejemplo que viene a la mente, en la Policía Nacional existen un montón de profesionales de la salud mental, pero no se aplican ni protocolos ni proyectos sobre la prevención y auxilios psicológicos.
Hoy en día, miles de jóvenes y adolescentes están padeciendo varios trastornos o ideas suicidas debido a la depresión y ansiedad. Los adolescentes no sienten un acompañamiento de las instituciones de salud ni educativas. No se sienten escuchados ni apoyados por el gobierno, no se sienten importantes y buscan refugio en redes sociales, en el alcohol y en las drogas.
Seamos conscientes del tipo de contenido que están consumiendo los jóvenes y adolescentes, que proviene de Internet, redes sociales e incluso de la inteligencia artificial.
Concepto de salud mental
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente, y contribuir a la mejora de su comunidad. Es parte fundamental de la salud y el bienestar que sustenta nuestras capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que vivimos. La salud mental es, además, un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.
Esperamos que el nuevo gobierno que asuma en 2025 ponga atención a los problemas de salud mental, no solamente fijando presupuestos irrisorios a centros de salud mental o instituciones mal administradas, sino que algún día podamos ver una sonrisa en la cara de los jóvenes, con una ilusión en su corazón y con esperanza en el mañana, en estos tiempos de quiebre y desangre del país.